Conflictos II
 
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6.- GUERRA HISPANO-NORTEAMERICANA: A finales del siglo XIX, las grandes potencias mundiales se disputaban las colonias por razones de prestigio. Un país era más poderoso en tanto que tenía más territorios y colonias. Por otro lado, en el último tercio del siglo las boyantes economías experimentaron una crisis de crecimiento al quedar inundados los mercados internos. Se imponía la necesidad de abrir nuevas rutas comerciales e incorporar nuevos territorios que absorbiesen la producción industrial. En la conferencia de Berlín de 1884, las superpotencias se repartieron África que era el único territorio virgen que quedaba por repartir. Países que habían llegado tarde al reparto como Alemania o EEUU, no conformes con él, se fijaron en las colonias de decadentes países como Portugal y España. En la última década del siglo, EEUU era el país del mundo con mayor crecimiento y el máximo productor mundial de hulla y acero, que en aquella época era uno de los indicadores más importantes que reflejaban la economía de un país. Por el otro lado, la España de los caciques, analfabeta, arcaica, políticamente corrupta (Cánovas y Sagasta se turnaban milimétricamente en el gobierno para ofrecer un clima de aparente democracia), se moría de hambre, hasta tal punto que era práctica común hasta el infanticidio para los desgraciados que al venir al mundo sus familias no podían alimentarlos (según La España del 98 editorial EDAF). Distintos presidentes de los EEUU habían realizado a lo largo del siglo diversas ofertas económicas para comprar la isla a España desde 1823 con Adams, Polk, Buchanan y Grant, pero el gobierno español siempre las había rechazado, pues las fértiles tierras de Cuba eran privilegiadas y gracias al comercio con La perla de las Antillas se enriquecía gente tanto en la península como una oligarquía dominante de hacendados en la isla. El imperio colonial ultramarino español, tras la independencia de la mayor parte del imperio a inicios del siglo XIX (Ayacucho, 1824), quedaba reducido sólo a Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Cuba y Puerto Rico basaban su economía en la agricultura de exportación (azúcar de caña, tabaco) en la que trabajaba mano de obra negra esclava. Eran unas colonias muy lucrativas para la metrópoli. Las fuertes leyes arancelarias impuestas por el gobierno español, conocida como "mercado cautivo", que favorecía a los textiles catalanes o las harinas castellanas, cuando podían haber conseguido productos mejores y más baratos en los próximos EE.UU. La hegemonía española se basaba en la defensa de los intereses de una reducida oligarquía esclavista. El caso filipino era bien diferente la población española era escasa y tenían pocos capitales invertidos. El dominio español se sustentaba en una pequeña presencia militar y, sobre todo, en el poder de las órdenes religiosas. Se desarrolló entonces la Guerra de Cuba: La "guerra larga" (1868-1878), saldada con la Paz de Zanjón, había sido un primer aviso serio de las aspiraciones independentistas cubanas. En 1895 estallan de nuevo insurrecciones independentistas en Filipinas (José Rizal) y Cuba (José Martí). EE.UU. ayuda a los rebeldes cubanos por dos razones: Posee fuertes intereses económicos en la isla: minas, azúcar (primer productor del mundo) e interés geoestratégico: dominio del Caribe y Centroamérica “The back courtyard”. Este conflicto tuvo dos acontecimientos relevantes que podemos mencionar:

a) La Batalla de la Bahía Cárdenas: En ella se enfrentaron un escuadrón norteamericano que operaba en la costa norte de Cuba, compuesto por el USS Winslow, USS Wilmington, USS Machias, USS Hudson y USS Foote. El 11 de mayo de 1898 la flotilla entró en la Bahía de Cárdenas con el objetivo de destruir a las tres cañoneras españolas hipotéticamente ancladas en el puerto. Después de barrer el área en busca de minas navales, el Capitán Todd ordenó al Winslow aproximarse a la costa e investigar. Varios cañones españoles emboscados en la playa abrieron fuego de inmediato, dejando al Winslow fuera de combate. La flota americana se acercó en su apoyo, con el Wilmington dando fuego de cobertura y el Hudson evacuando a los supervivientes del Winslow, al mismo tiempo que remolcaba al maltrecho buque fuera del alcance del fuego enemigo. La flota americana hubo de retirarse fuera de la Bahía de Cárdenas.

b) La Batalla Naval de Santiago de Cuba: La escuadra del almirante Pascual Cervera y Topete permanecía bloqueada en el puerto de Santiago, sometida a todo tipo de presiones para que presentara batalla a la escuadra americana del almirante Sampson. Sin embargo Cervera, convencido de la imposibilidad de su escuadra de mantener un enfrentamiento directo con los americanos, dada la manifiesta inferioridad de sus barcos, se resistía a salir de la seguridad del puerto. Esta situación se mantuvo hasta que el día 2 de julio de 1898 el capitán general Ramón Blanco ordenó a Cervera abandonar el puerto ante la inminente ocupación de la ciudad por las fuerzas terrestres americanas y el consiguiente peligro de captura de los barcos. Cervera, convencido de su inferioridad, decidió salir a primeras horas del día, navegando hacia el oeste y pegado a la costa para salvar el mayor numero de vidas posibles. Era una decisión humanitaria pero, militarmente hablando, la peor de todas las posibles (sin duda una salida nocturna hubiese sido más adecuada). Por diversas razones, en la madrugada del 3 de julio, algunas unidades americanas habían abandonado su posición de bloqueo, (el acorazado Massachusetts se encontraba en la Bahía de Guantánamo repostando carbón de uno de los barcos de apoyo americanos allí anclados, asimismo el crucero New York se había alejado de la línea de bloqueo para recoger al almirante Sampson y transportarlo a la costa a petición del general Shafter, comandante de las fuerzas terrestres americanas, y analizar la situación de dichas fuerzas y el posible apoyo que los barcos de Sampson podrían prestarle en el asalto a la ciudad de Santiago, dada la difícil situación en la que se encontraban, - Tal era ésta que incluso se planteó la posibilidad de retirar las tropas si no arreciaba la oposición española - por lo que la escuadra española compuesta por un crucero acorazado (Cristóbal Colón), tres cruceros reforzados (Infanta María Teresa, Vizcaya y Almirante Oquendo, los tres de la misma clase) y dos contratorpederos (Plutón y Furor, de la misma clase) se enfrentaban a tres acorazados modernos (USS Iowa, USS Indiana y USS Oregón, estos dos últimos de la misma clase), un crucero acorazado (USS Texas, similar al Maine), dos cruceros reforzados (USS Brooklyn y USS New York, el cual regresó justo a tiempo para participar en el final de la batalla), un cañonero (USS Erikson) y tres cruceros auxiliares (USS Gloucester, USS Resolute y USS Vixen, los tres eran mercantes reconvertidos), comandados por Schley ante la ausencia de Sampson, en tierra. Siguiendo las órdenes especificadas, la escuadra española salió de puerto encabezada por el buque insignia (Infanta María Teresa), en el cual se encontraba embarcado el Almirante Cervera. La nave fue rodeada y cañoneada por varios buques (a la salida de dicho barco se produjo un controvertido incidente, por el que fue muy criticado el Comodoro Schley, protagonizado por el crucero Brooklyn: Schley, (que a la sazón enarbolaba su insignia en el Brooklyn, es decir se encontraba a bordo), al observar la salida del primer barco español ordenó al Brooklyn que diera media vuelta y se alejara para evitar un hipotético intento de espoloneamiento. Al comprobar que el Infanta María Teresa no intentaba dicha maniobra, sino huir, ordenó al Brooklyn regresar a la posición original, momento en el cual estuvo a punto de colisionar con el Texas. Al Infanta María Teresa le siguieron en la salida el Vizcaya y el Cristóbal Colón, que se alejaron intercambiando disparos a larga distancia. En último lugar aparecieron el Almirante Oquendo y los contratorpederos. Todos dejaron el puerto a intervalos demasiado largos y siguiendo todos la misma ruta, de modo que los buques americanos pudieron enfilar y cañonear sucesivamente al Infanta Maria Teresa, al Almirante Oquendo y a los contratorpederos, dejándolos fuera de combate, para después perseguir al Vizcaya hasta acribillarlo. Los barcos españoles alcanzados se dirigieron hacia la costa para embarrancar, mientras el Cristóbal Colón, la unidad más rápida y moderna de la flota española, se alejó a toda maquina. Y hubiera quizá escapado, hasta que se le agotó el carbón inglés de alta calidad y debió proseguir viaje con carbón cubano, de inferior calidad. Esto le hizo perder sustancialmente velocidad y la ventaja obtenida hasta el momento. Pese a que no recibió grandes daños gracias a su blindaje, su comandante, al ver que no podía escapar, decidió embarrancarlo. (Hay que decir que los americanos pensaron que la actitud del Cristóbal Colón de huir sin siquiera combatir era debida a la cobardía, solo después de la batalla supieron que el barco no había recibido su artillería principal y por lo tanto poco podía hacer). Al final de la batalla, solo el contratorpedero Plutón había sido hundido directamente por los disparos enemigos, pero todos los buques españoles estaban embarrancados y seriamente dañados. Los cañones españoles causaron pequeños daños en los buques americanos Brooklyn, Oregón, Texas, Indiana e Iowa. Los estudios posteriores a la batalla revelaron que ambas escuadras habían intercambiado un fuego impreciso, sin que fuera mejor el de los vencedores, pues los cañones de estos efectuaron cerca de 7000 disparos, de los que sólo 123 alcanzaron el blanco. Los datos más fiables sobre las víctimas reseñan un estadounidense muerto y dos heridos leves frente a 371 muertos, 151 heridos y 1670 prisioneros (Cervera entre ellos) españoles.

7.- GUERRA DEL CHACO: A mediados de 1932, comenzaba uno de los mayores conflictos de nuestro continente, protagonizado por sus dos países más pobres, por supuestas riquezas petroleras. Durante tres años, bolivianos y paraguayos mezclaron valor y ferocidad en una lucha que tenía mucho de arcaico y otro tanto de tecnología bélica del siglo XX, para lograr sólo estériles resultados. Uno de los más famosos cuentos bolivianos inspirados en esta guerra es "El Pozo", de Augusto Céspedes, que relata la obsesiva excavación de un grupo de soldados sedientos en busca de agua. El líquido elemento es un factor que por sí solo resume el carácter de esta contienda, librada hace siete décadas en el corazón de América. Paradoja típica de nuestro continente, esta sangrienta conflagración, que enfrentó y desangró durante tres años a Bolivia y el Paraguay, es una de las más grandes guerras que se haya librado en este suelo, aunque muy pocos que no pertenezcan a las naciones involucradas sepan algo de ella. Acaso porque muchos quisieran olvidar la feroz disputa por una tierra inhóspita y hostil, que tenía, supuestamente, un codiciado tesoro: el petróleo. Con este interés en juego, el conflicto del Chaco adquiere una connotación aún más detestable, ya que grandes interesados eran dos poderosas compañías petroleras, ansiosas por explotar los yacimientos que allí existirían, y apoyaron cada una a uno de los dos países que iban a la batalla, países que, por añadidura, eran los más pobres de Sudamérica. En cierto sentido al menos, bolivianos y paraguayos libraron una lucha que no era la suya, se mataron sin el odio de las auténticas rivalidades nacionales, lo que no quita que hayan derrochado enormes dosis de heroísmo y sacrificio. El origen remoto del problema estaba en la muy imprecisa delimitación de las fronteras entre ambos países, lo que se remontaba a la época en que éstos nacieron a la vida independiente. Para distinguirlo del Chaco Austral, territorio argentino, el Chaco Boreal está situado al norte del río Pilcomayo, poblado por unos pocos aborígenes hostiles a las escasas expediciones que se aventuraron por él durante el siglo XIX. En lo diplomático, sucesivos intentos de arreglo habían fracasado, y en los hechos, pequeños destacamentos de ambos países habían ocupado el territorio por partes aproximadamente iguales, y habían levantado fortines; esto último es más bien un decir, ya que se trataba de poco más que toscas chozas ("pahuichis") rodeadas de atrincheramientos. En 1928 se produjo un incidente que hizo temer una guerra que no se evitó, sólo se postergó. En 1931 asumía en Bolivia el presidente Daniel Salamanca, con la política de "pisar fuerte en el Chaco", traducida en el aumento de guarniciones en la zona.

a) Ofensivas Bolivianas: Siguiendo el ejemplo chileno, en aquel entonces los militares bolivianos llevaban algún tiempo bajo la influencia germana, pero ésta y la presencia de Kundt, tenía su contrapartida en que este jefe no era precisamente un genio militar, con una imaginación estratégica bastante limitada. Por su parte, los paraguayos habían tenido instructores franceses y argentinos y, sobre todo, contaban con la en la capacidad del coronel (más tarde mariscal) José Félix Estigarribia. Estos mandos regirían los destinos de miles de hombres sepultados en cenagosas trincheras, que hicieron que este conflicto fuese visto como una suerte de versión americana de la Guerra del '14. Tras un repliegue para recuperar fuerzas, los bolivianos intentaron un gran ataque al campo fortificado de Nanawa, el 20 de enero de 1933 que, tras un aparente éxito, fue rechazado por los paraguayos, a punta de bayoneta y machete. Pese al fracaso, las tropas de Kundt no perdieron la iniciativa, y en los meses siguientes emprendieron otros ataques contra fortines paraguayos, que arrojaron algunos magros éxitos. Extraña, como suelen ser las guerras americanas, la del Chaco mezclaba a soldados precariamente vestidos y alimentados, valerosos aunque de escasa instrucción, con un amplio despliegue de armamento moderno como ametralladoras, morteros, lanzallamas, carros blindados, artillería y aviación. Como ocurrió en un segundo ataque boliviano a Nanawa (4-8 de julio de 1933), rechazado con más energía aún por las tropas guaraníes; mientras Hans Kundt era cada vez más cuestionado, el coronel Estigarribia se ganaba su ascenso a general. Ahora le tocaba a éste tomar la iniciativa ofensiva.

b) Contraofensivas Paraguayas: El Paraguay contaba entonces con 27.000 hombres, que empleó en su casi totalidad para una gran maniobra envolvente, cuyos puntos cúlmines fueron las batallas de Alihuatá y Campo Vía, en diciembre de 1933, que resultaron en la rendición de dos divisiones bolivianas: 7.500 prisioneros y un abundante botín de armamentos. Ahora sí, el general Kundt fue destituido, y el mando supremo boliviano recayó en el coronel Enrique Peñaranda. Un breve armisticio de fin de año sirvió para que los bolivianos se salvasen del desastre total y pudieran reorganizase, cediendo terreno; de los 77.000 hombres movilizados sólo les quedaban 7.000 en el frente. La mayoría de sus bajas era por enfermedades; ahora los paraguayos tenían superioridad numérica. La guerra de movimientos se combinaba con la monotonía de la guerra de posiciones estáticas, donde las escaramuzas muchas veces se reducían a insultos entre "bolís" (bolivianos) y "pilas" (paraguayos); la lucha era más bien contra la sed y la enfermedad. En esta etapa de la guerra apareció un novedoso elemento: la participación de 53 oficiales chilenos, emigrados del país por la inestabilidad política de comienzos de los años '30, quienes se pusieron al servicio de Bolivia, destacando el coronel Aquiles Vergara Vicuña, autor de varios libros sobre el conflicto. En los primeros meses de 1934 los paraguayos pensaban que podían terminar la guerra, pero tenían que arrastrar su eterno problema, la falta de movilidad, causada por la carencia de camiones y otros medios de transporte. El desenlace se demoró por una victoria boliviana en Cañada Strongest, a fines de mayo; pero por otro lado, el avance guaraní hacia la zona petrolera boliviana, en el norte chaqueño, y una nueva gran derrota de éstos más al sur, en Ballivián (2.000 muertos, 4.000 prisioneros), colmó la paciencia del presidente Salamanca. El Paraguay había ocupado el grueso de las tierras bajas, arrinconando a su enemigo contra los faldeos de la cordillera andina.

c) El Corralito Boliviano: El mandatario boliviano decidió hacerse presente en la gran base de retaguardia de Villamontes donde, el 27 de noviembre de 1934 donde, en un episodio vergonzoso, los jefes militares lo derrocaron y arrestaron, dejando al país acéfalo mientras el enemigo se aproximaba. Fue el llamado "cerco" o "corralito", de connotación muy distinta a la que tiene en la Argentina actual. En La Paz asumió un gobierno provisorio, pero entretanto, los paraguayos siguieron avanzando hasta la propia base de Villamontes, y le pusieron sitio. Corría mediados de 1935 y se iba a librar la mayor batalla de la guerra cuando por fin, el 14 de junio, se logró el cese del fuego. En una espontánea reacción, las tropas de ambos bandos corrieron a abrazarse. A los tres años de guerra siguieron otros tres interminables años de negociaciones diplomáticos, y el tratado de paz se firmó en Buenos Aires el 21 de julio de 1938. En virtud de éste, el Paraguay obtuvo la mayoría del Chaco Boreal, aunque Bolivia retuvo los campos petrolíferos ya en explotación; la existencia de petróleo en otros sectores de esa zona probó ser mera especulación. Así, quedaba de manifiesto la dudosa utilidad de esta matanza. Al inicio de la contienda el ejército boliviano contaba con 5.500 efectivos, y el paraguayo sólo con 4.200; durante la misma, el primero movilizó 200.000 hombres y el segundo 150.000. Bolivia tuvo 50.000 muertos y 25.000 prisioneros, pero los 40.000 muertos y 2.500 prisioneros guaraníes prueban que la victoria de éstos fue pírrica.

d) Consecuencias de la Guerra: En 1936, el gobierno liberal del presidente Ayala fue depuesto por un golpe militar dirigido por oficiales jóvenes, escandalizados por lo que suponían términos extremadamente benignos para Bolivia. Paraguay sucumbió ante los efectos de una severa crisis económica y una sucesión de golpes y dictaduras, que culminaron en la soñolienta tiranía de Alfredo Stroessner de 1954 a 1989. En Bolivia, Salamanca tuvo que ceder el gobierno a su vicepresidente José Luis Tejada Sorzano ya a fines de 1934, el que a su vez fue derrocado en mayo de 1935 por el coronel José David Toro, uno de los responsables del fracaso militar. Faltaban menos de dos semanas para unas nuevas elecciones presidenciales. El humillante desastre de la Guerra del Chaco tuvo un impacto muy profundo en Bolivia. La oligarquía tradicional, desacreditada tras demostrar su incapacidad para el liderazgo político y militar, culpó de la derrota a la inferioridad racial de su propio pueblo. Las masas indígenas explotadas tuvieron que esperar hasta la revolución nacionalista de 1952 para poder deshacerse (bien que por unos años nada más) de esa elite inepta.

8.- LA GUERRILLA LATINOAMERICANA: Después de la caída del bloque socialista, la superación de una confrontación entre occidente y oriente, la desaparición del paternalismo al que estuvo tradicionalmente sometida casi toda Latinoamérica, el estancamiento de los Partidos Comunistas a escala mundial, las imposibilidades económicas de Cuba para ayudar a los movimientos insurgentes y el congelamiento de la conciencia de los llamados a conformar la vanguardia revolucionaria surge el enigma de una guerrilla en el último país que ha entrado formalmente al centro del capitalismo mundial. ¿Qué es la guerrilla?, básica e históricamente es una forma de organización y de acción militar que se ha utilizado por fuerzas irregulares, para enfrentar a un enemigo mas fuerte y mejor armado. Se caracteriza por la frase “ataca y huye”, lo que implica el empleo de unidades pequeñas, muy móviles y capaces de ocultarse entre la población civil sin presentar nunca un blanco fijo al enemigo.

a) El Caso Mexicano: El inicio de 1994 fue sorprendido por un levantamiento social revolucionario en el Estado de Chiapas, México; significó la aparición de un gran ejército de campesinos e indígenas. Este levantamiento impresionó a América Latina y al mundo, no sólo por el uniforme y el armamento de este grupo guerrillero, por su aparición en una fecha inesperada y por la posibilidad de que sólo estuviera integrado por indígenas; sino también porque nadie podía imaginar que un país que ese primero de Enero ingresaba oficialmente como miembro del Tratado de Libre Comercio (TLC) con EU y Canadá, pudiese tener en su extremo sur una guerrilla dispuesta a combatir al gobierno mexicano, aún cuando en su extremo norte tuviera al país económicamente más desarrollado del mundo. El motivo de la guerrilla, fue la protesta ante la situación de extrema pobreza de los indígenas y campesinos de todo el país, la reivindicación de propiedad sobre las tierras arrebatadas a las comunidades indígenas, un mejor reparto de la riqueza y la participación de las diferentes etnias tanto en la organización de su estado como de la República, con el objeto de que fueran respetadas las culturas de los grupos que viven en todo el país. Pese a ser uno de los estados mexicanos que posee mayores recursos naturales (petróleo, madera, minas y tierras fértiles para la práctica agrícola), en Chiapas es donde la desigualdad de los distintos sectores sociales se ha mostrado históricamente de una manera más potente, ya que su organización sociopolítica sigue apoyada en las viejas estructuras sociales y políticas de carácter autoritario y latifundista. En México se piensa que sus primeras expresiones fueron impulsadas por Vicente Guerrero, cuando decayó la lucha por la independencia, tras la muerte de Morelos. Guerra de guerrillas se hizo una buena medida contra la intervención francesa y en la revolución, varios jefes la utilizaron en diferentes momentos. Guerra de guerrillas fue la forma principal de lucha militar de la cristiada, y posteriormente algunos dirigentes agrarios, como Rubén Jaramillo, apelaron también a la guerrilla. En su sentido moderno, la guerrilla aparece en México en 1964 con el grupo armado que el profesor Arturo Gamiz comando en la sierra de Chihuahua y que se diera a conocer nacionalmente con el ataque al cuartel militar de Ciudad Madero, el 23 de septiembre de 1965, aquí ya estamos hablando de una guerrilla motivada ideológica y políticamente por ejemplo de la triunfante Revolución Cubana y sus lideres. Las tres aportaciones fundamentales que hizo la Revolución Cubana a los movimientos revolucionarios en América, según Ernesto Che Guevara, en su obra La guerra de guerrillas, son los siguientes: 1.- Las fuerzas populares pueden ganar una guerra contra el ejército. 2.- No siempre hay que esperar a que se den todas las condiciones para la revolución; el foco insurreccional puede crearlas. 3.- En la América sub-desarrollada, el terreno de la lucha armada debe ser fundamentalmente el campo. En México, en este periodo surgen grupos como la Liga Comunista 23 de septiembre, el PROCUP (inicialmente unión del pueblo) y otros, que se caracterizan por la extrema radicalidad de sus planteamientos, lo que aunado a tipo de dialogo o negociación. En 1969 se fundad en Monterrey las FALN, grupo original de lo que después seria el EZNL. ¿De donde surgen las guerrillas de los noventas?, las guerrillas de los setenta surgen en un contexto político caracterizado, en sus grandes rasgos, por la rigidez antidemocrática del poder, por el trato policiaco a los opositores, y por la reafirmación del celebre “principio de autoridad”. Las guerrillas de los noventa surgen por le contrario en un contexto de clara democratización y remozamiento del régimen político mexicano, cuando se ha ido sin remedio el monolitismo del partido casi único y se implantan en la sociedad mexicana al menos tres grandes corrientes político-ideológicas: PRI, PAN, PRD. Surgen en presencia de una prensa cada vez más libre y critica, de una gran proliferación de organizaciones de la sociedad civil, cuando languidece el viejo corporativismo de origen revolucionario. Las causas de las guerrillas de los noventas son: primero, por la sobrevivencia en las estructuras sociales y políticas de claras situaciones de atraso, injusticia y precariedad del Estado de derecho. Segundo, por la sobrevivencia, contra todas las expectativas, de tradiciones insurreccionales y núcleos ideológicos duros que aun conciben la violencia política como eje de instrumento de transformación social. En tercer lugar, la guerrilla se alimenta de fenómenos de descomposición ideológica en ciertas organizaciones sociales, nutridas a su vez por sectores sociales marginales para los que la modernidad o lo que tenemos de ella no ofrece horizonte cierto.

b) La Guerrilla Colombiana: Colombia es conocido como un país sacudido por la violencia. Es la sede de algunos de los más temibles carteles del tráfico de drogas en el mundo, lo que acarrea una alta tasa de criminalidad, que alcanza a todos los niveles de la sociedad. Pero Colombia también es el escenario de una sangrienta lucha armada que lleva décadas. El gobierno y el ejército, así como los terratenientes y patronos (incluyendo a los narcotraficantes) asesinan diariamente a trabajadores y campesinos, utilizando escuadrones de la muerte y al ejército regular. Del otro lado, resiste y lucha un movimiento popular, que incluye a las más antiguas guerrillas de América Latina. Miles de colombianos han sido asesinados por los escuadrones de la muerte y las bandas paramilitares, que según las organizaciones de izquierda colombianas, están compuestos principalmente por militares. A partir de 1984, la Unión Patriótica, una organización política legal que participó en los procesos electorales, sufrió el asesinato de 4,000 de sus militantes. En la zona bananera de Urabá, donde no hay plantaciones de coca, miles de trabajadores agrícolas también han sido asesinados por luchar contra la miseria a la cual son sometidos por las transnacionales del banano. Además, un millón de colombianos se han visto forzados a abandonar sus hogares y tierras natales convirtiéndose en refugiados internos. A esto hay que sumarle miles de exiliados. Esta situación de violencia institucional en Colombia, donde se alternan dos partidos cuasi-idénticos en el poder, llevó en 1964 a la formación de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Esta organización tiene un origen más antiguo en las guerrillas campesinas que se formaron con la guerra civil que sacudió a Colombia en la década de los años 40. Lo que fue originalmente un grupo de campesinos se ha convertido en una organización de más de 12 mil combatientes en 70 frentes de guerra a través de todo el país. La derrota que las FARC infligieron al ejército el pasado mes de marzo en la zona selvática del Caguán en el sur del país ha aumentado la preocupación de las clases dirigentes. El gobierno de los Estados Unidos ha mostrado su consternación ante el auge de la lucha armada en ese país. Utilizando la situación del narcotráfico, los EE.UU. ya tiene una presencia militar en Colombia y envía pertrechos a las fuerzas armadas, que si bien se alegan son contra los traficantes, se utilizan también contra los guerrilleros. Se ha utilizado la situación del narcotráfico en Colombia para ocultar el grave conflicto social y político que vive ese país hace décadas. Este conflicto viene agudizándose de forma armada en esta última década, contrario a lo sucedido en otros países. Tampoco las guerrillas colombianas han gozado de apoyo internacional, sobretodo porque se les ha vinculado al tráfico de drogas. La izquierda colombiana plantea que los traficantes de drogas figuran entre sus más grandes enemigos y de hecho son unos de los principales promotores de los escuadrones de la muerte que desaparecen y asesinan a miles de militantes sindicales, populares y de izquierda. No obstante, la situación política en Colombia, donde ya se habla de guerra civil, hace que la realidad del conflicto salga a la luz pública internacional, y llame la intención de todos los defensores de los derechos democráticos y de los trabajadores.

c) La Guerrilla Andina: Las dos principales experiencias guerrilleras en el Perú se dan con un poco más de 15 años de diferencia, la primer inserta en la primera oleada guerrillera luego de la Revolución Cubana y la segunda en medio de la oleada post-Revolución Sandinista. Estas experiencias afectaron de distinta manera al sistema político en que se desenvolvieron, pero estuvieron relacionadas por un fuerte hilo conductor que explicaremos en este capítulo. Para abordar este tema se hace necesario caracterizar metodológicamente a los grupos involucrados en ellas para así establecer claramente sus diferencias, sus características fundamentales, sus influencias y así comprender las dinámicas políticas ocurridas. José Carlos Mariátegui, fundador el comunismo peruano, sólo vivió 35 años en los que escribió numerosos escritos filosóficos y sociohistóricos que lo llevaron a ser considerado por algunos autores como el pensador marxista más importante de América Latina. Siendo acusado, al mismo tiempo, de "nacional-populista indoamericano" por autores soviéticos, de "europeista" por sus antiguos camaradas del APRA y de "heterodoxo" por muchos marxistas en el mundo. Su pensamiento se caracteriza por la fusión entre los planteamientos marxistas europeos más avanzados en su época y las tradiciones milenarias de la comunidad indígena, en un intento por asimilar en un marco teórico marxista la experiencia social de las masas campesinas. El autor intentó estudió los modos de producción precolombinos intentando encontrar ciertas tradiciones colectivistas que pudieran determinar un comportamiento del campesinado latinoamericano distinto al del pequeño campesino europeo descrito por Marx en el 18 Brumario. Así como analizar la naturaleza de la doble opresión a la cual están sometidos: Étnico-cultural y económica social. "Es interesante señalar que esta problemática será abordada, después de él, sobre todos por los "herejes" y disidentes dentro del marxismo del continente y más tarde por la corriente castrista" . Para el autor peruano el problema indígena se identifica con el problema de la tierra, siendo el latifundio feudal el causante de la explotación y la dominación absoluta de las masas indígenas por la clase propietaria. Es tarea de los revolucionarios, de la propaganda política y del movimiento sindical -sostiene- cooperar en dar un carácter organizado, sistemático, definido, a esta reivindicación. La reivindicación indígena carece de concreción histórica afirma Mariátegui mientras se mantiene en un plano filosófico o cultural. Sólo el socialismo enseña a plantear el problema indígena como reivindicación económica y política. "Hemos dejado de considerarlo como el problema étnico o moral para reconocerlo concretamente, como problema social, económico y político. Y entonces lo hemos sentido, por primera vez, esclarecido y demarcado" . Para el fundador del comunismo peruano las tradiciones colectivistas de los Incas tienen una gran importancia como elemento favorable al desarrollo del comunismo entre las masas campesinas e indígenas de la región andina. Este punto fue retomado posteriormente por Abimael Guzmán en el período de estudio "Reestudiar a Mariátegui" que vivió el incipiente PCP-Sendero Luminoso a principios de los 70. Hay que señalar que la hegemonía del proletariado siguió siendo para este autor la condición del paso al socialismo, tal como lo sostenían la mayoría de sus correligionarios contemporáneos en el mundo. Siguiendo la metodología Guevarista la guerrilla peruana se da principalmente en 1965, en plena presidencia de Fernando Belaúnde Terry, aun cuando tiene raíces anteriores, tal como sucedería 15 años después. Sus vertientes son de tres tipos, fundamentalmente. Uno es el sector desgajado del APRA; otro proveniente de las filas del Trotskismo y un tercero derivará de un sector juvenil del partido comunista, que como en el resto de América Latina, por esa fecha rechazaba la vía insurreccional. El primer sector provenía de las filas del APRA que en 1948 intentó provocar una insurrección para evitar el golpe militar del general Odría, luego de que había vuelto a la legalidad bajo el gobierno de Bustamante y Rivera. Este intento insurreccional fue el más completo fracaso y la orden de Haya de la Torre de detenerlo llegó cuando la marina ya se había sublevado en Callao. La persecusión que inició el nuevo gobierno contra el APRA culminó en el cambio en los planteamientos de Haya de la Torre quien participó en los gobiernos de Odría y luego de Prado. Conjuntamente este partido perdió influencia entre sectores de obreros y campesinos que participaban en huelgas prolongadas. El APRA abogaba por reducir las exigencias de los trabajadores para no poner en peligro la estabilidad del régimen democrático. En 1958 la Federación de Construcción Civil se retiró de la Central de Trabajadores Peruanos. La izquierda comenzó a controlar la Federación de Empleados Bancarios, la Federación de Estudiantes y la federación Nacional de Educadores, todos bastiones del aprismo. Una década después formaría parte de la Confederación General de Trabajadores del Perú. Este grupo durante los dos años siguientes desarrolla un trabajo de discusión ideológica, política y militar para definir lo que serían sus posiciones políticas, en lo que constituye su primera etapa. A partir de marzo de marzo de 1982, adopta oficialmente ese nombre, en memoria del indígena peruano José Gabriel Condorcanqui, Túpac Amaru II, cacique de Tungasuca que se rebeló contra la dominación española el 4 de noviembre de 1780. Ese mismo año pasan a la segunda etapa de su historia: "la acumulación de fuerzas" que consiste en la incorporación de militantes para preparar las condiciones para su accionar. En 1984 abre la tercera fase: "la de propaganda armada, cuyo objetivo central no es la derrota o el aniquilamiento de las fuerzas vivas del enemigo, sino el darse a conocer al pueblo peruano, principalmente de llegar a las conciencia de las masas" . El 28 de julio de 1984 se hizo público, por primera vez, el nombre del MRTA a través de un embanderamiento masivo. La bandera tupacamarista es similar al emblema peruano, pero lleva en la franja blanca la imagen de Túpac Amaru II rodeado de un fusil y una porra incaica que se cruza en "V", con las siglas MRTA. Además, durante ese período atacó el puesto policial de Villa El Salvador en Lima, robó el sable de San Martín y la primera bandera peruana. En esa ocasión realizó una incursión a la localidad de Tabalosos que originó un gran efecto político y sicológico a nivel nacional e internacional. Al igual que otros grupos del continente, como el M-19, el MRTA realizó sus primeras acciones buscando símbolos que le dieran legitimidad en la sociedad. "Robaron esa espada para apoderarse de un símbolo nacional y para dar a entender que librarían la segunda guerra de emancipación. con eso decían: nosotros somos los detentores de la legitimidad nacional. Sendero con los perros colgados, lo que pretendían era colocar una barrera entre ellos 'los legítimos herederos del maoísmo', y los demás" .

9.- GUERRA DE LAS MALVINAS: Este fue un conflicto armado entre Argentina y el Reino Unido ocurrido en las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur ocurrido entre el 19 de marzo y el 14 de junio de 1982 por la soberanía sobre esos archipiélagos australes dominados por Gran Bretaña y que la Argentina demanda como propios. Su saldo final fue la reocupación de las Malvinas por el Reino Unido y la muerte de 655 soldados argentinos, 252 británicos y 3 civiles. En Argentina, la derrota en el conflicto precipitó la caída de la Junta militar que gobernaba el país tras el golpe de Estado de 1976, y la restauración de la democracia como forma de gobierno.

a) Antecedentes: Las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur son tres archipiélagos situados en el Océano Atlántico, frente a las costas argentinas, que constituyen un dominio colonial británico desde 1842. No obstante, desde su ocupación en 1690 fueron motivo de conflicto entre el Reino Unido, Francia y España, y después entre el Reino Unido y Argentina, que se considera heredera de las reclamaciones españolas sobre estas islas. En este periodo se han producido diversos golpes de mano para establecer una u otra soberanía, saldados con la ocupación británica de 1833. En otro tiempo importantes puestos balleneros, la práctica desaparición de numerosas especies de ballenas en los mares australes ha hecho que la relevancia económica de los tres archipiélagos sea reducida. El interés por ellas obedece fundamentalmente a tres causas: La soberanía sobre estos territorios se considera una cuestión de orgullo y credibilidad nacional tanto por Argentina como por el Reino Unido. La posesión de territorios adyacentes a la Antártica puede otorgar derechos sobre este continente en futuras negociaciones relacionadas con el mismo. El control de este archipiélago entrega una posición estratégica a su ocupante sobre el cruce austral y su tráfico marítimo. La dictadura militar que gobernaba Argentina en 1982 sustentaba una parte significativa de su apoyo social en un exacerbado sentido del patriotismo. La cuestión de las Malvinas ocupaba un lugar central en esta estructura ideológica. A principio de los años 80, el modelo económico de la Junta militar se agotó, con las subsiguientes tensiones sociales: 90% de inflación anual, recesión profunda, interrupción de buena parte de la actividad económica, generalización del Impuesto al Valor Agregado, empobrecimiento de las clases medias, brusco aumento del endeudamiento externo de las empresas y el Estado, salario real cada vez más depreciado, aumento de la pobreza y sus lacras, etc. La sustitución del jefe de la Junta Jorge Rafael Videla por Leopoldo Fortunato Galtieri es indicativa de esta crisis económica, social y política, y el momento en que la decisión de recuperar las islas se pone en marcha con objeto de recuperar el crédito perdido entre los sectores sociales sensibles a este discurso patriótico. Esta decisión se basó en tres presupuestos militares que, en principio, parecían acertados: La guarnición británica en las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur era reducida, y la lejanía a la metrópoli impedía la llegada de refuerzos a tiempo. La capacidad de guerra anfibia del Reino Unido a medio mundo de distancia no parecía estar a la altura de las circunstancias, pese a su gran poderío aeronaval. No parecía probable que el Reino Unido realizara un contraataque a gran escala, afectando al territorio continental argentino -por ejemplo, usando sus submarinos nucleares- por una cuestión colonial sobre unas islas remotas. No obstante, la Junta no tuvo en cuenta elementos geopolíticos y diplomáticos esenciales a la hora de tomar tal decisión: Existen numerosos conflictos fronterizos en el mundo. En el contexto de la Guerra Fría, no era probable que la comunidad de naciones viera con buenos ojos la resolución violenta de uno de ellos, pues eso podría legitimar y desencadenar un racimo de guerras regionales en los cinco continentes. En el contexto de la Guerra Fría, Estados Unidos daba más importancia a la OTAN, concebida directamente para detener a la URSS, que al Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) más orientado para contener al comunismo en América del Sur y percibido como de interés secundario por Washington. Una dictadura de extrema derecha no podía esperar el apoyo de la URSS ni de ninguno de los países alineados con ella o influenciados por ella, ni tampoco de la mayor parte de democracias occidentales, donde las graves violaciones de los Derechos Humanos cometidas por la Junta ya eran del dominio generalizado de la opinión pública. La Junta subestimó, además, las estrechas relaciones entre Estados Unidos y el Reino Unido que trascienden del marco de la OTAN. El Reino Unido es miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, con derecho a veto. La Junta subestimó la importancia que tiene para la credibilidad del Reino Unido el mantenimiento de los territorios coloniales de la Mancomunidad Británica de Naciones (Commonwealth). 1982 era año electoral en el Reino Unido. Si en algún momento estuvo en duda responder o no, la proximidad de los comicios impedía que una humillación así fuera sometida a negociaciones. En una encuesta de Gallup realizada a pocos días del inicio de la guerra, el 28% de la población británica declaró que el asunto de las Malvinas iba a ser su elemento fundamental de decisión de voto. La Junta subestimó el potencial y la habilidad militar de la que por muchos siglos fue la Armada más poderosa del mundo, y particularmente la capacidad de algunos de sus elementos sustanciales. Con este análisis erróneo, el Gobierno argentino diseñó un plan para la recuperación militar de los tres archipiélagos en disputa llamado Operación Rosario alterando el statu quo por la vía de los hechos. La Operación Rosario fue creada por el Almirante Jorge Isaac Anaya, miembro de la Junta presidida por Galtieri, a finales de 1981 y principios de 1982. La Operación Rosario consistía en una serie de acciones de intensidad creciente encaminadas a la recuperación argentina de las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur que se ejecutarían en sentido inverso (de Este a Oeste y de menor a mayor relevancia política), iniciándose de la manera más discreta posible y culminando con la toma del archipiélago de las Islas Malvinas y de su capital, Port Stanley mediante un asalto directo. La Junta logró mantener el plan de Anaya en secreto hasta apenas 48 horas antes del inicio de las hostilidades. Ya el 18 de Marzo de 1977, la Armada Argentina había establecido la estación científica Corbeta Uruguay en la Isla Morrell (grupo Thule del Sur), en el archipiélago de las Sandwich, y llevaba operándola desde entonces. Esta instalación tuvo gran repercusión en la prensa argentina, pero el Reino Unido había optado por ignorarla como irrelevante. Para el plan de Anaya, en cambio, esta ocupación resultaba providencial dado que le permitía organizar operaciones desde el océano hacia el continente. El 26 de marzo, una importante fuerza naval argentina había abandonado Puerto Belgrano bajo la apariencia de disponerse a realizar unas maniobras con la flota uruguaya. Sin embargo, ponen proa a las Malvinas aunque el mal tiempo les retrasa. El día 30, la inteligencia británica notifica al gobernador Rex Hunt que la amenaza es real y que se espera la invasión para el día 2 de abril. Hunt reúne a sus pocas tropas y les encomienda la defensa de las islas. En la mañana del 1 de abril, apagan el faro e inutilizan el pequeño aeropuerto local y sus radiobalizas. A las 21 del 1 de abril de 1982, 92 buzos tácticos argentinos bajo el mando del capitán de corbeta Guillermo Sánchez-Sabarots abandonan el destructor Santísima Trinidad y desembarcan en Mullet Creek sobre las 23:00. A esa misma hora, el submarino Santa Fe hace superficie y libra a otros diez buzos tácticos para colocar balizas de radionavegación. Cuando el Santa Fe emerge, es detectado por el radar de navegación del buque costero Forrest. La Guerra de las Malvinas acaba de comenzar.

b) Desarrollo de la Guerra: A diferencia de la represión con que la Junta Militar gobernaba en Argentina, su ocupación de las Islas Malvinas no fue en absoluto brutal. Generalmente respetaron a la población local, si bien practicarían los correspondientes cambios de topónimos por sus versiones argentinas, instauraron el castellano como lengua oficial y, entre otros cambios, modificaron el código de la circulación para que se condujese por la derecha en vez de por la izquierda. Este detalle permitió a los kelpers demostrar cotidianamente su oposición a la presencia argentina: seguían circulando por la izquierda pese a que en todas las carreteras de las islas se habían pintado señales ordenando hacerlo por la derecha. En un primer momento, la reacción británica fue esencialmente confusa. El día 2 de abril, el diario The Times de Londres, al final de la primera página y al comienzo de la segunda, se preguntó cómo había podido suceder este episodio cuando los servicios secretos británicos venían siguiendo los télex de la Embajada argentina en los últimos seis meses. El público del Reino Unido se encendió ante las imágenes de unos "soldados tercermundistas" apuntando a sus compatriotas rendidos en el suelo, disparando un sentimiento patriótico que cambió la configuración política de su país. Durante el conflicto bélico, y a raíz de la inmediata ruptura de las relaciones diplomáticas entre ambos estados beligerantes, el Perú representó los intereses diplomáticos de Argentina en el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte y, a su vez, Suiza representó los intereses diplomáticos de Gran Bretaña en Argentina. Así, los diplomáticos argentinos destacados en Londres, se convirtieron en diplomáticos peruanos de nacionalidad argentina y los británicos en Buenos Aires, diplomáticos suizos de nacionalidad británica. Durante el transcurso del conflicto bélico, el acoso del Servicio de Inteligencia británico a la Embajada peruana en Londres y a sus funcionarios diplomáticos fue tal que originó como respuesta mensajes de distracción. Para el 9 de abril, el Reino Unido había logrado el pleno apoyo de la Comunidad Económica Europea (ahora Unión Europea), la OTAN, la Mancomunidad Británica de Naciones (Commonwealth) y la ONU. Surgen propuestas de paz por parte del Secretario General de las Naciones Unidas, Javier Pérez de Cuéllar, y del presidente peruano Fernando Belaúnde Terry. Pero ya el día 30 de marzo, cuando se hizo obvio que la invasión era inminente, el Gobierno británico había ordenado que el destructor HMS Antrim, seguido de otros dos buques de superficie y tres submarinos nucleares, se dirigieran a las islas Georgias del Sur para apoyar al HMS Endurance. El resto de unidades de la marina británica se puso en alerta de cuatro horas. Alexander Haig, Secretario de Estado de los Estados Unidos, recorrió decenas de miles de kilómetros intentando evitar la guerra entre dos firmes aliados. No tuvo éxito. La URSS, por su parte, se dedicó a observar el devenir de los acontecimientos con alegría disimulada: dos fuertes aliados de los norteamericanos, ambos con gobiernos de derechas -una democracia y una dictadura-, se enfrentaban irremisiblemente. Moscú era consciente de que, más pronto que tarde, Washington tendría que decantarse por uno de los dos. Hacerlo implicaba romper la OTAN o romper el TIAR. Cualquiera de las dos opciones resultaba beneficiosa para los soviéticos. En efecto, la neutralidad era imposible. Hacia finales del mes de abril el presidente norteamericano Ronald Reagan se decantó por los primos británicos y por la OTAN. Al hacerlo incumplían el TIAR, aplicable en casos de guerra, para favorecer a un miembro de la OTAN. Su unilateralidad, en vez de mantener neutralidad por pertenecer a dos tratados de defensa, le valió el descrédito internacional por flagrante incumplimiento de los tratados. Tanto la URSS como Cuba criticaron a Estados Unidos por este abandono del más débil, y sorprendentemente Castro llegó a ofrecer su apoyo a la Junta Militar argentina. Chile, por su parte, al optar por apoyar a Gran Bretaña, incumplió también su compromiso con el TIAR alejándose de uno de sus postulados permanentes de política exterior cual era la intangibilidad en el cumplimiento de los tratados internacionales. Este hecho fue el producto de unas relaciones muy estrechas cultivadas desde años con Gran Bretaña en el ámbito de la marina a lo cual se agregan unas relaciones especialmente delicadas entre Argentina y Chile que llegaron en 1978 a una situación pre bélica por el diferendum sobre el Canal del Beagle. Desde los últimos días de abril, el Reino Unido contó con todo este apoyo diplomático, con inteligencia satelitaria norteamericana, con las últimas versiones de armamento estadounidense (AIM-9L Sidewinder, Stingers, etc.) y con datos tecnológicos esenciales de lo que se consideraba -y se demostraría- el arma más peligrosa de los argentinos: los misiles antibuque Exocet de fabricación francesa. Hay dos versiones sobre la conducta de los misiles Exocet: 1°) el Reino Unido accedió a las claves para desactivarlos en la fase de operación, salvo los introducidos desde la República del Perú. 2°) no obstante la detallada información suministrada por el constructor Aérospatiale sobre las características de los Exocet y específicamente sobre su sistema de puntería final (homing) resultaron inútiles: este misil resultó ser tan peligroso como se temía y en ningún momento de la guerra se pudieron establecer contramedidas eficaces contra él. No hubo declaración oficial de guerra por ninguna de las dos partes. Pero conforme avanzaba el mes de abril, el mundo supo que una de las principales potencias del mundo y una orgullosa nación sudamericana se disponía a sembrar el fuego sobre las gélidas aguas del Atlántico meridional. Pese a la toma de las islas Georgias del Sur, el Reino Unido necesitaba demostrar algunas cosas tanto a Argentina como a la opinión pública internacional. La primera de ellas es que disponía de la capacidad de atacar desde el aire tanto las Islas Malvinas como el territorio continental argentino. Paralelamente, el almirante Fieldhouse no quería ver reactores enemigos operando desde el archipiélago. Por todo ello, se diseñó una serie de operaciones de ataque a tierra contra el aeropuerto de Puerto Argentino que se desarrollaría mediante bombarderos Vulcan basado en Isla Ascensión. El Vulcan, un bombardero nuclear estratégico, no tenía tanto alcance. Fue necesario diseñar complejas operaciones tácticas de reaprovisionamiento de combustible en vuelo mediante aviones cisterna Víctor. Pero los Víctor tampoco llegaban tan lejos, por lo que era necesario reaprovisionarlos a su vez. En suma, por cada dos Vulcan que llegaban a las Islas Malvinas desde Ascensión se necesitaban 11 aviones de reaprovisionamiento. El primero de estos ataques se produjo sobre el aeropuerto de Puerto Argentino el 30 de abril de 1982, con 21 bombas convencionales de alto explosivo. La pista resultó inutilizada temporalmente. Más devastadores resultaron los ataques que siguieron inmediatamente, realizados por aviones Sea Harrier del escuadrón 800º operando desde el portaaviones británico HMS Invincible que ya había llegado a la zona. Atacaron también el aeropuerto de Puerto Argentino con bombas de racimo, causando algunos daños en las infraestructuras anejas. Pero hicieron verdadero daño en el aeródromo de Goose Green, donde los argentinos habían estacionado aviones ligeros de ataque Pucará del Grupo 3. En esos momentos, la Fuerza Aérea Argentina ya había reaccionado y envió cazas Mirage del Grupo 8º e IAI Daggers del Grupo 6º para repeler el bombardeo, así como bombarderos Canberra del grupo 2º. Pero los Harriers y sus pilotos se demostraron francamente superiores. En el combate aéreo subsiguiente, que duró casi cinco horas, las patrullas CAP del grupo 801º de la Marina Británica derribarían un Mirage, un IAI Dagger y un bombardero Canberra sin sufrir bajas propias, y dañaron un Turbo-Mentor y otro Mirage. Este último, pilotado por el Capitán Cuerva, intenta tomar tierra en Puerto Argentino. Pero la defensa antiaérea le confunde con un avión británico y lo derriba, lo que acabaría con su vida; fue un lamentable incidente de fuego amigo. Otros tres pilotos argentinos resultaron muertos o desaparecidos en el mar. Al anochecer del 20 de mayo de 1982, 12.000 soldados argentinos bien equipados de material sabían que el ataque británico era inminente pues durante los dos días anteriores ya venían observando numerosas detecciones en el radar y un fuerte incremento de la actividad enemiga. Por la mañana el Secretario General de la ONU Javier Pérez de Cuéllar reconoce el fracaso de sus gestiones en favor de la paz. Una propuesta peruana es también rechazada. Según el informe del capitán Roberto Vila, destinado en el archipiélago, "El día 20 continúan nuestras misiones, con el Cap Grünert y el Ten Calderón. A las 18:30 hrs., hay ecos de dos helicópteros que luego ve la Red de Observadores del Aire. A las 22:30 hay alarmas de inminentes ataques y desembarco helitransportado; ya este día dormitamos hasta con el FAL cargado". Esta importante fuerza militar sufría una debilidad esencial: una parte significativa estaba compuesta por infantería de recluta obligatoria, no voluntarios profesionales. Entre ellos, incluso, había estudiantes disidentes con el régimen que fueron enviados a modo de "castigo", y cuya moral de combate era evidentemente baja. Las comunicaciones navales con el continente estaban cortadas, y las aéreas sufrían graves alteraciones en sus operaciones debido a la constante presencia de patrullas de cazas enemigos. No obstante ello, la Fuerza Aérea Argentina estuvo a la altura de las circunstancias y mantuvo al contingente en el archipiélago abastecido hasta la última noche de la guerra, pese a condiciones tan adversas. Los británicos deciden avanzar ante el contraataque argentino, no encuentran más resistencia. Es el resultado de cuatro días de operaciones psicológicas ejecutadas por el coronel Mike Rose, del SAS, y el capitán Rod Bell, hispanohablante. Llevan desde el día 10 hablando con Menéndez por radio, ganándose su confianza e instándole a la rendición "con dignidad y honor". El 2 PARA entra en el extrarradio de Puerto Argentino con sus boinas en vez de los cascos de combate y ondeando banderas británicas. A las 11 de la noche, el comandante de las fuerzas británicas Jeremy Moore llega en helicóptero a Puerto Argentino y se entrevista con Menéndez. Cuando el primero muestra al segundo los documentos de rendición, Menéndez tacha de inmediato la palabra "incondicional". No era eso lo pactado durante las conversaciones radiales secretas de los días anteriores. Tras un breve tira y afloja, el general Mario Benjamín Menéndez rinde las islas Malvinas al general Jeremy J. Moore a las 23:59 del 14 de junio de 1.982, siendo testigo el coronel Pennicott. Los 8.000 soldados argentinos son desarmados y concentrados en el aeropuerto en calidad de prisioneros de guerra. El invierno austral arrecia. Hace mucho frío. Cuando las noticias llegan a Buenos Aires, se produce una importante manifestación de rabia popular que es reprimida por la Junta, perdiendo así el poco apoyo que les quedaba entre la población sensible a su discurso nacionalista y patriótico. A lo largo del día 15, el resto de unidades argentinas presentes en el archipiélago entregan sus armas. El 20, cinco buques británicos hacen acto de presencia en las islas Sandwich del Sur y la guarnición de Thule se rinde sin lucha. Todos los prisioneros son repatriados durante el mes siguiente. La bandera de Su Majestad ondea de nuevo sobre los tres archipiélagos. Más de mil hombres valientes yacen bajo las gélidas aguas y por los riscos congelados, hermanos al fin en la muerte. Como en todas las guerras.

c) Consecuencias de la Guerra: Un cuarto de siglo después, la normalidad reina en las Islas Malvinas (ahora, Falkland Islands) y para su población la guerra de 1982 no es más que un funesto recuerdo. No obstante, años después de firmadas todas las paces, estrechadas todas las manos y caídos todos los políticos que la protagonizaron, algunos indicios permiten observar que no se trata de un dominio colonial más. La guarnición británica en el archipiélago es singularmente numerosa, la pista del pequeño aeropuerto ha adquirido tamaños más propios de un aeropuerto internacional -por si acaso alguna vez hubiera que verter de nuevo gran cantidad de hombres y máquinas de matar- y un discreto dispositivo antiaéreo y naval barre apaciblemente mares y cielos. Para el pueblo británico y la opinión pública internacional, el oscuro asunto de las Malvinas está esencialmente olvidado. Entre el pueblo argentino, en cambio, perduran quienes siguen considerando que las Malvinas son, en justo derecho, argentinas. Sin embargo, no parece que este deseo vaya a conducir de nuevo a una guerra, al menos en tiempos próximos. Argentina tiene asuntos mucho más importantes de qué ocuparse. Bien es cierto que también los tenía en 1982. La Guerra de las Malvinas fue el primer conflicto aeronaval moderno en que se enfrentaron armas de alta tecnología de igual a igual. Fue un enfrentamiento entre dos firmes naciones occidentales, aliadas de Estados Unidos en la Guerra Fría que se libraba por aquel entonces. Se violaron tratados, se cometieron excesos, hubo guerras secretas paralelas. La Guerra de las Malvinas tuvo consecuencias. Entre las consecuencias militares podemos mencionar: La Guerra de las Malvinas reveló que en entornos costeros, la guerra aeronaval no había variado gran cosa desde la Segunda Guerra Mundial. La mayoría de buques hundidos se perdieron a manos de aviones realizando pasadas con bombas, cohetes y cañones. Esto condujo a la implementación de poderosos medios de defensa terminal antiaérea en los buques de las siguientes décadas. El misil ya era un arma apreciada en 1982, pero a partir de ese momento adquirió una relevancia enorme tanto en sus variantes aéreas como de superficie. En particular, la letalidad demostrada por los Exocet en lucha antibuque como la demostrada por los Sidewinder en combate aéreo influyó decisivamente en la mentalidad militar mundial. Todos los buques de guerra posteriores a 1982 llevan algún tipo de defensa antimisil, aunque ésta